Estoy leyendome un mini libro (este si que es de bolsillo) de Luis Piedrahita, el rey de las cosas pequeñas (¿Sera tambien por el libro?). Intento alargarlo al maximo, para economizar los 7 euros que me costo la miniatura. Es una especie de terapia para mi, pues el transporte publico me estresa y reirse dicen que relaja, por aquello del ying y el yang. Asique ahi va una mala imitacion:

{El siguiente texto solo es apto para peatones consumados}

Meditando sobre las cosas pequeñas. Se me vienen a la cabeza ¿que ocurre con las aceras?. Si, esos pequeños resaltos a 5 cm mas de altura que el asfalto. Nadie las utiliza. En serio, la gente si puede, si ve que no pasa ningun coche va por la calle. Ciertamente son agobiantes, casi claustrofobicas, pero tienen la suerte de que estan en la superficie, pues apenas puede caminar uno de canto (son tan estrechas las pobres...), y si eso no es bastante complicado, imaginate con gente viniendo en otra direccion, ahi ya si que te tienes que bajar.

Y claro, las pobres aceras deben tener complejo, con tantos agujeros y parches de baldosas de otros colores y rugosidades. Nadie las quiere. Y ellas se vengan rompiendo tacones y provocando tropezones con los consecuentes choques en cadena, en plan accidente de trafico.

Y esque, las pobres, a parte de para otros menesteres, tienen la supuesta utilidad de evitarte los charcos de la calle... Claro, pero eso solo se cumple cuando, entre tanto orificio tienen su propio sistemas de embalses, tal es su capacidad que si se pensara en aprovechar el agua ahi acumulada no tendriamos problemas de sequia.

Luego hay dos tipos de aceras. Estan las que resbalan. Son de un rosa bastante feo, y como llueva ¡te metes unos patinazos que para que! Y de nuevo son las causantes de mas caidas y colisiones multiples. Tendrian que poner carteles de advertencia, de esos de las carreteras con un coche medio volcado con las marcas de patinazos en el suelo.

Por otro lado estan esas, que bajan al nivel del paso de cebra, con esos baldosines del mismo rosa, con circulos en relieve, que o llevas una suela de 2cm de grosor, o notas como te taladran el pie, sobre todo si estas volviendo de fiesta. Pero, estan situadas estrategicamente, no las puedes esquivar...

Y tu te quedas, ahi, bajo la lluvia con el culo dolorido del golpetazo que te has metido con la resbaladiza, criticando al semaforo que tarda en ponerse en verde, y con los pies como si te hubieras puesto uno de esos zuecos "relajantes" llenos de puas.